
El golf español sigue sumando adeptos y rompe otra barrera simbólica
Más de 317.000 federados confirman una tendencia sólida que mira al futuro con optimismo
El golf español cerró 2025 con una sonrisa difícil de disimular. Y es que el número de federados volvió a crecer con fuerza hasta alcanzar los 317.155 jugadores, una cifra que no solo impresiona por sí sola, sino que confirma algo aún más importante: el golf sigue ganando terreno en España, año tras año, con paso firme.
El aumento ha sido de 11.552 licencias respecto al inicio del ejercicio, lo que se traduce en un crecimiento del 3,8 %, el segundo más alto desde 2010. La verdad es que no es un dato aislado. Es la consecuencia directa de siete años consecutivos de crecimiento, una racha que ha servido para dejar definitivamente atrás una etapa larga y compleja marcada por la crisis económica y, más tarde, por la pandemia.
Y es que, tras aquellos años difíciles, el golf encontró su espacio natural. Un deporte al aire libre, saludable, seguro y mentalmente reparador. Para muchos, una válvula de escape. Para otros, una nueva forma de entender el ocio y el bienestar. Ese cóctel ha funcionado.
Si ampliamos la mirada, el recorrido resulta todavía más revelador. En 1990 había apenas 45.000 golfistas en España. Tres décadas después, el país se mueve cómodamente por encima de los 300.000 federados, a pesar de haber vivido un pico máximo en 2010 y una posterior caída que hoy ya parece definitivamente superada.
Por territorios, Madrid lidera en números absolutos con casi 99.000 licencias, seguida de Andalucía y Cataluña. Pero además, regiones como Comunidad Valenciana, Baleares o Canarias han destacado por crecimientos porcentuales especialmente significativos. En el caso canario, el aumento del 5,2 % confirma que el golf sigue ganando peso en las Islas, tanto a nivel social como deportivo.
Otro dato que invita al optimismo está en la presencia femenina y la cantera. Las mujeres ya representan más del 27 % del total de licencias, mientras que casi 38.000 jóvenes menores de 21 años sostienen una base que asegura futuro. Programas como Golf en los Colegios, la Friends Cup o las iniciativas de Mujer y Deporte están dando frutos visibles.
En definitiva, el golf español no solo crece en números. Crece en diversidad, en base social y en confianza. Y eso, como en el mejor de los swings, es señal de que el impacto va por buen camino.
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