
Emilio Perera, una vida dedicada a enseñar golf y a formar personas
La Real Federación Canaria de Golf distingue con su Medalla de Oro al Mérito a uno de los grandes maestros del golf canario
La verdad es que hay reconocimientos que llegan cargados de simbolismo. No solo por lo que se entrega, sino por todo lo que se recuerda en ese instante. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el Real Club de Golf de Las Palmas, escenario elegido por la Real Federación Canaria de Golf para conceder la Medalla de Oro al Mérito en Golf a Emilio Perera Hernández. Un homenaje sereno, sentido y profundamente merecido.
El acto estuvo presidido por el presidente de la RFCG, Diego Cambreleng Roca, quien hizo entrega de la distinción ante la mirada atenta de federados, profesionales y amigos. Muchos de ellos no solo acudieron como testigos, sino como parte viva de una historia compartida. Porque hablar de Emilio Perera es, en cierto modo, hablar de varias décadas de golf en Canarias.
Durante años, Perera ha sido una figura clave en el desarrollo de este deporte en Gran Canaria y en el conjunto del Archipiélago. Jugador primero, formador después y referente siempre, su manera de entender el golf ha ido mucho más allá de la técnica pura. Y es que su sello ha sido precisamente ese: enseñar a golpear una bola, sí, pero también a respetar el juego, a entenderlo y a crecer con él.
Su influencia se extiende a distintas generaciones de golfistas canarios, tanto en categorías adultas como senior. Además, su papel como maestro de la cantera ha sido decisivo para consolidar y proyectar el golf en las Islas. Basta con mirar atrás para comprobar cuántos jugadores dieron sus primeros pasos bajo su mirada paciente.
Entre ellos destaca Rafael Cabrera-Bello, quien nunca ha escondido la importancia de Emilio Perera en su carrera. “Mi profesor de toda la vida”, ha dicho en más de una ocasión, reconociendo que gran parte de su formación técnica y mental se fraguó en esas primeras lecciones.
Este reconocimiento, además, pone en valor algo que no siempre se mide en resultados: la constancia, la vocación y la pasión sincera por el golf. Valores como el esfuerzo, el respeto y el compromiso han acompañado siempre a Emilio Perera, y hoy forman parte de su legado.
La Medalla de Oro al Mérito en Golf no es solo un premio. Es una forma de decir gracias. Y también una manera de asegurar que su huella seguirá marcando el presente y el futuro del golf canario.
Foto RFCG
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