
Juanfra, una vida de superación ligada al golf
El golf pierde a Juan Francisco García-Estrada, un pionero que convirtió las dificultades en un reto y dejó una profunda huella como jugador, maestro y hombre de club
El golf canario está de luto. Ha fallecido Juan Francisco García-Estrada García (1956-2026), Juanfra para todos los que tuvieron la suerte de compartir con él alguna etapa de su vida. Se marcha un hombre que hizo del golf mucho más que una profesión: fue su pasión, su forma de entender la vida y también el escenario en el que demostró una extraordinaria capacidad de superación.
Juanfra comenzó a jugar al golf con apenas 12 años en el Real Club de Golf El Peñón. Muy pronto empezó a destacar, conquistando campeonatos infantiles locales y provinciales hasta llegar a ser convocado para el equipo nacional junior. Su progresión parecía imparable, pero la vida le puso muy pronto un obstáculo importante en el camino.
Le diagnosticaron Diabetes Mellitus tipo 1 en una época en la que el conocimiento y el manejo de la enfermedad y el deporte estaban todavía muy lejos de los actuales. Para Juanfra aquello no fue el final de su sueño. Lo convirtió en un reto. “Voy a ser jugador de golf profesional”, se dijo.
Dejó incluso sus estudios de Medicina en la Universidad de La Laguna, donde había conseguido plaza tras superar un exigente numerus clausus, para dedicarse plenamente al golf. Compitió en numerosos torneos profesionales y fue uno de aquellos pioneros que dieron el salto desde el amateurismo al profesionalismo.
Con el tiempo, las dificultades derivadas de su diabetes le llevaron hacia la docencia. Obtuvo el título de maestro y desarrolló una amplia trayectoria en diferentes clubes de Andalucía, Madrid y Canarias. En Tenerife encontró su último gran capítulo profesional. Pasó por Golf Amarilla y terminó su carrera en Golf del Sur, donde se jubiló en septiembre de 2025.
Pero Juanfra no solo sabía de golf. Sabía transmitirlo. Tenía una extraordinaria facilidad para explicar, enseñar y hacerse entender. Su conocimiento técnico, unido a su carisma y a su enorme don de gentes, hizo que muchos de sus alumnos lo consideraran un auténtico gurú del golf.
También era un apasionado del césped y del trabajo bien hecho. En Adeje llegó incluso a construir con sus propias manos un pequeño campo de golf en el jardín de un hotel, dejando unos magníficos greens como muestra de sus conocimientos y de su manera de entender este deporte.
Hoy el golf pierde a un gran profesional, pero quienes lo conocieron conservarán algo mucho más importante: el recuerdo de una persona que nunca dejó que las dificultades marcaran su camino.
Descanse en paz, querido Juanfra. Su pasión por el golf, su capacidad de superación y, sobre todo, su forma de enseñar y de tratar a los demás permanecerán para siempre en la memoria de quienes compartieron camino con él.
Desde Par4, nuestro más sentido pésame a su esposa Pepi, a su hijo Joaquín, a toda su familia, amigos, compañeros y alumnos.
Gracias por tanto, Juanfra.
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