
McIlroy marca el camino de la segunda Chaqueta Verde
Augusta se ceba con dos de los máximos favoritos, DeChambeau (+4) y Rahm (+6) mientras premia la constancia de José MarÃa Olazábal (+2) que por un momento llegó a ir de lÃder del torneo. “Fue una sorpresa hasta para mÃ. Pero ahà me vÃ, ¡liderando el Masters!â€
La primera ronda del Masters de Augusta no se parece en nada a años anteriores donde algún jugador amateur o un local o una desconocido (para el público general) se colaba en las primeras posiciones. Este año, Rory McIlroy, el máximo aspirante a vestirse de verde por segundo año consecutivo y seguir los pasos del último golfista del Reino Unido que lo consiguió, Nick Faldo (1989-90), el único europeo que ha hecho tal hazaña, ya está de lÃder con una tarjeta casi perfecta de 67 golpes (-5). El ‘bombardero de Holywood’ (Belfast) con sus 312 metros de drive casi llegó a green en el hoyo 3 del Augusta (320 metros), pero, curiosamente, falló un putt corto para el primer y único bogey del dÃa.Â
El resto de la jornada fue brillante, sólido y seguro con el drive, con los hierros y certero con el putt; además de alguna salvada brillante como en el hoyo 13 ó 15, y sumando cinco birdies más (8, 9 12, 14 y 15). Rory, tardo 17 Masters en ganar su primera Chaqueta Verde (en play-off contra Justin Rose) y en su Masters 18 podrÃa unirse al exclusivo trÃo de dobles ganadores consecutivos: además de Nick Faldo, Jack Nickaus (1965-66) y Tiger Woods (2001-2002). Quizá esté llamado a ocupar el puesto que deja vacante Tiger en el corazón de los aficionados.
Rory colidera el torneo con el estadounidense Sam Burns, jugadores de las dos últimas Ryder Cup, también con 67 golpes (-5). Se podÃa decir que fue la sorpresa del dÃa ya que en el Masters pasado quedó en el puesto 47º y en sus cuatro apariciones anterior no ha bajado del puesto 29º.Â
El que se quedó con la miel en los labios el año pasado, el inglés Justin Rose, quiere más este año y con una tarjeta de  (70 golpes, -2) viene dispuesto a retar de nuevo en un mano a mano singular, a su amigo y compañero de Ryder, McIlroy. Rose tuvo dos tropiezos importantes en los dos hoyos finales, pese a lo que ocupa la sexta posición, empatado con Shane Lowry, Xander Schauffele y Scottie Scheffler. Pesos pesados sin duda que cuentan, y mucho, en las apuestas.
SerÃa magnÃfico escenificar aquellos duelos del pasado Nicklaus-Watson-Player.Â
Aunque el tercero, de momento, no será Jon Rahm que ha sumado uno de los peores inicios en el Masters (78 golpes, +6, en el puesto 73º) en los diez torneos jugados hasta el momento. Ya desde el bogey del hoyo 1 vimos a un Rahm desconcentrado, nervioso, luchando contra Augusta, y perdiendo (bogeys al 3, 6 y 9) y llegando a la desesperación cuando envió su bola a las azaleas de la izquierda del green del 13 y finalmente fallaba un putt de medio metro. El doble bogey parece que le hizo reaccionar, terminó con par los últimos hoyos, en los puestos finales de la tabla y su peor tarjeta en un Masters de Augusta.Â
“Mal dÃa en general, sÃ. Pero ha sido un dÃa tan malo en general que no... Ahora mismo no puedo darte un análisis. Tengo que, digamos, pasar página en ese sentido. Mañana al final tengo que hacer bajo par. No sé en qué estará el corte, pero el campo estará más duro, cada vez más complicado. Asà que me imagino que mÃnimo, como mÃnimo voy a tener que hacer dos o tres menos para tener opciones de pasar el corte. Independientemente de que hayas jugado. No hay ninguna excusa. La culpa obviamente es mÃa, algo he hecho mal. Y ya sea de cara a cómo he afrontado los golpes o tema técnico, he cometido muchos errores en los dos ladosâ€, comentó el jugador de Barrika.
Sergio GarcÃa, entre luces y sombras, terminó al par del campo (72 golpes) y el mejor español en la tabla, en el puesto 19º. A la postre, y analizando que no se sentÃa bien con su juego, terminar entre los veinte primeros no es un mal resultado. “SÃ, sin ninguna duda. Obviamente es lo que lo comentaba, es un muy buen resultado, porque yo no me encuentro bien, no vamos a mentir; pero al mismo tiempo también te vas pensando que podrÃa haber hecho dos bajo par fácilmente. Claro, que si no me pasan dos cosas que me han pasado en los nueve segundos hoyos: en el 11 pego un drive espectacular y se me queda la bola en una chuleta y hundida, y hago bogey, obviamente no la cojo bien y la meto al agua y hago un buen bogey; y en el 15 pego un hierro 3 buenÃsimo de segundo, me cambió un poquito el viento y la bola botó dos yardas más corto y al agua. De casi llegar a green al agua. Son este tipo de cosas que ocurren aquà en Augusta, la verdad es que llevo aquà 250 mil años y me han pasado un millón de veces, o sea que no es algo nuevo, pero bueno siempre fastidia, a pesar de que te ocurra, y de que seguirá ocurriendo, la sensación nunca es buena. Tengo el juego con alfileres en estos momentos, totalmente, con alfileres, o sea, que es lo que hayâ€.
Algo parecido debió de sentir DeChambeau, uno de los ‘prefereti’ de las apuestas cuando vio naufragar sus esperanzas en una ronda de 76 golpes (+4). Siguen en la pomada Patrick Reed, que llegó a ponerse con -5; Scottie Scheffler (-2), el australiano Jason Day (-3) o incluso el irlandés Shane Lowry (-2).
Aunque si hay que buscar la cara de la felicidad hay que mirar a José MarÃa Olazábal: 60 años, dos Chaquetas Verdes (1994 y 1999), el primero que llega a la cancha de prácticas y el último en abandonarla, y porque a las 18.00 horas hay que abandonar sà o sà el Augusta National para que los operarios limpien, arreglen, rieguen este decorado singular. Hoy disfrutó como un niño viendo su nombre de nuevo en las pizarras; “Ya se que fue un shock para vosotros, pero para mà también, Miré el marcador, me và en los más alto y pensé, ¡Ahà estoy, liderando de nuevo un Mastersâ€. Es sólo una anécdota, pero ¿y lo feliz que me hizo?â€.Â
Y asà fue, el Maestro de FuenterrabÃa, llegó a colocarse entre los lÃderes con un -2 en su tarjeta… hasta el hoyo 15, cuando envió la bola al agua. “Cuando gané mi primer Masters (94) empecé con 74. La verdad es que acabé bastante cabreado. Me fui a la cancha de prácticas y, evidentemente, todo cambió en las tres siguientes rondasâ€, comentó el español muy tranquilo y satisfecho del trabajo. Es consciente de que le quedan pocos años de competición en el Masters y trata de disfrutar de cada momento en Augusta. “Ha sido una sorpresa, para mà y para todos, supongo. Pero me he visto ahà arriba y me he dicho, ¡Vamos!. ¡Estás liderando el Masters!. Obviamente ha sido un momento divertido e ilusionante, pero hay que ser consciente y realista de dónde estás. No aspiro a ganar el Masters, pero sà a seguir disfrutando todo lo que pueda, dando lo mejor de mÃ, como siempre, y alguna alegrÃa como éstaâ€
“Ese es el objetivo. Obviamente ha sido maravilloso poder tener ese resultado. Y lo he disfrutado muchÃsimo. Pero desde una posición de tranquilidad y de disfrutar del momentoâ€, dije feliz el jugador vasco, que sólo miró el marcador en tres ocasiones. A ver, yo entiendo que el objetivo para muchos jugadores obviamente es ganar. Cuando tienes 60 años, las cosas las ves desde otro prisma, desde otra perspectiva. Y la verdad es que muchas veces perdemos de vista lo importante que es el hecho de estar aquÃ, el hecho de poder hacer lo que nos gusta, de jugar un grande. Y no solamente este, sino cualquiera. Y hay veces que perdemos eso de vista. Y la verdad es que cuando te vas haciendo mayor, empiezas a apreciar otras cosasâ€.
Es una buena forma de recordar que hoy es el cumpleaños de Seve Ballesteros. “Echándole de menosâ€.
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