
El posible adiós del LIV Golf en 2027: fin de una era convulsa
El circuito saudí podría cerrar su etapa dejando una huella profunda en el ecosistema del golf profesional* Foto portada MGTD
El horizonte de 2027 empieza a dibujarse como un punto final para LIV Golf. Un proyecto que irrumpió con fuerza, envuelto en polémica y respaldado por una inversión prácticamente ilimitada, podría estar viviendo sus últimos capítulos. Y es que, aunque su llegada agitó como pocas veces el tablero del golf mundial, también evidenció debilidades que con el paso del tiempo han resultado difíciles de sostener.
Entre las principales causas de este posible cierre aparece, en primer plano, la sostenibilidad económica. Las cifras mareantes en premios y fichajes —auténticos contratos de otra galaxia— lograron atraer a figuras de primer nivel, pero no han ido acompañadas de un crecimiento proporcional en derechos televisivos, patrocinadores o audiencias globales. Además, el modelo de negocio, muy dependiente de financiación externa, ha generado dudas sobre su viabilidad a largo plazo.
A esto se suma un factor clave: la identidad del propio producto. El formato innovador, más dinámico y pensado para el espectáculo, buscaba seducir a nuevas generaciones. Sin embargo, una parte importante del público tradicional no terminó de conectar con esa propuesta. Y en un deporte tan ligado a la historia y la tradición como el golf, ese detalle pesa… y mucho.
El impacto de este posible adiós tendría múltiples lecturas. Para el PGA Tour, supondría recuperar definitivamente su posición dominante, aunque con una lección aprendida: el jugador actual quiere mejores condiciones, mayor libertad y más peso en las decisiones. En paralelo, el DP World Tour podría encontrar una ventana de crecimiento, reforzando su calendario y recuperando talento que, durante estos años, optó por explorar nuevas vías.
Pero donde realmente se sentirá el golpe será en los jugadores. Muchos apostaron por LIV en busca de estabilidad económica y un calendario menos exigente. Ahora, ante un posible cierre, se enfrentarían a un escenario incierto: negociaciones para regresar, posibles restricciones o, en algunos casos, la necesidad de redefinir su carrera desde cero. No todos lo tendrán fácil, y esa es una realidad que planea sobre el circuito.
En el fondo, LIV Golf ha sido como un vendaval: breve, intenso y profundamente transformador. Puede que desaparezca, pero su legado ya está ahí. Ha cambiado las reglas del juego, ha elevado el listón económico y, sobre todo, ha dado voz al jugador. Y eso, en un deporte tan conservador, no es poca cosa.
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